Sergio66
Maniatico Textual, cazador de atardeceres
Bajo la luz de unas pocas teas que lloran sangre, yace mi alma, hundida para siempre en tu olvido.
Sergio (son sólo letras, pero son tus letras, todas estas que ves aquí, casi en ruinas, las que fueron escritas una tarde, cuando la noche cruel aniquilaba el día)
Versos corregidos por Gaby, gracias Gaby ¡!!!!!, sos un amor, amiga.
PUDISTE SER MIA (versos en soledad)
Apenas adivino los latidos, en la calcárea dimensión
de un pecho que te llama, adorando el inútil instinto
donde escondo la voz jamás oída, la que grita muda.
Cuántas veces, como ahora, guarecí estos silencios.
Cuán cobarde pude ser, con sólo soñar tembloroso.
Serás de quien debas ser, pero pudiste ser mía,
mía vos, mía, sólo mía, en aquel extraño ocaso
donde te vi ondeando, entre luciérnagas ciegas,
en estas primeras sombras de la tarde agónica.
Mía tu piel, con el apacible y dichoso dominio
con que cubre tu alma, mordiendo mi envidia.
Cerraré los ojos para poder verte
así conmigo, regándome tu color
en una aurora remota y desierta
y seguiré soñando, algo mas triste.
Nunca, pero nunca, vos serás mía
porque así de salvaje me condena
por hoy y por siempre, mi cobardía.
Hoy no regalan su sudor de aromas los duraznos,
hoy que sólo hay vacío en el delta de mi corazón.
En esta, mi temida hora, más solitaria y sombría,
la del sol corriendo apenas en su topacio de oro,
balanceándose, inquieto, silencioso y fantasmal
entre las primeras lágrimas azules de esta noche.
hoy que sólo hay vacío en el delta de mi corazón.
En esta, mi temida hora, más solitaria y sombría,
la del sol corriendo apenas en su topacio de oro,
balanceándose, inquieto, silencioso y fantasmal
entre las primeras lágrimas azules de esta noche.
Apenas adivino los latidos, en la calcárea dimensión
de un pecho que te llama, adorando el inútil instinto
donde escondo la voz jamás oída, la que grita muda.
Cuántas veces, como ahora, guarecí estos silencios.
Cuán cobarde pude ser, con sólo soñar tembloroso.
Serás de quien debas ser, pero pudiste ser mía,
mía vos, mía, sólo mía, en aquel extraño ocaso
donde te vi ondeando, entre luciérnagas ciegas,
en estas primeras sombras de la tarde agónica.
Mía tu piel, con el apacible y dichoso dominio
con que cubre tu alma, mordiendo mi envidia.
Cerraré los ojos para poder verte
así conmigo, regándome tu color
en una aurora remota y desierta
y seguiré soñando, algo mas triste.
Nunca, pero nunca, vos serás mía
porque así de salvaje me condena
por hoy y por siempre, mi cobardía.
Sergio (son sólo letras, pero son tus letras, todas estas que ves aquí, casi en ruinas, las que fueron escritas una tarde, cuando la noche cruel aniquilaba el día)
Versos corregidos por Gaby, gracias Gaby ¡!!!!!, sos un amor, amiga.
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