Rosario de Cuenca Esteban
Verso Suelto
Era una tarde cualquiera de verano en un pueblo chiquito y las calles estaban vacías...Demasiado calor, por lo que solo al lado del botijo, había consuelo.
Parecía que estaba olvidado y desierto pero al llegara la noche se operaba un milagro.
Todas las contraventanas se abrían y aparecían en ellas tiestos con flores de mil colores, la gente, salía a pasear y los niños llenaban de nuevo las calles con sus risas y sus juegos.
Se encendían las luces del pueblo y a las 12, empezaba el baile donde todos participaban hasta caer rendidos.
Tarde, al amanecer el pueblo volvía a su anonimato.
Rosario de Cuenca Esteban
Parecía que estaba olvidado y desierto pero al llegara la noche se operaba un milagro.
Todas las contraventanas se abrían y aparecían en ellas tiestos con flores de mil colores, la gente, salía a pasear y los niños llenaban de nuevo las calles con sus risas y sus juegos.
Se encendían las luces del pueblo y a las 12, empezaba el baile donde todos participaban hasta caer rendidos.
Tarde, al amanecer el pueblo volvía a su anonimato.
Rosario de Cuenca Esteban