Lirae
Poeta que considera el portal su segunda casa
PUERTAS INTERNAS.
Algunos días al levantarme,
olvido colgarme la coraza de acero,
tan necesaria en estas jornadas que vivo,
para proteger mis entrañas,
como protejo a la piel del sol, en esta vida diaria.
Algunos nos cubrimos para no recibir dardos,
otros, para que no se perciba el destrozo
que tenemos ya en nuestra corteza
y no arda nuestra carne viva
Mientras yo voy cruzando con esta armadura a cuestas que me pesa,
a cada paso que de ti me aleja.
Cuatro puertas me marca el destino,
De todas ellas, ¿amor cuál elijo?
Me sumerjo en los sueños,
y estos se hacen dorados
pues detrás de la nebulosa, veo tu sombra,
que se deshace y me perturba el reposo,
¡cierro esta puerta, no quiero el destrozo!
Acaricio la puerta del olvido y entierro tu recuerdo
a una profundidad de la que apenas puedo escapar después de cavar.
Pero de ese pozo siguen surgiendo tus versos en susurros y yo...
yo rompo la puerta de la locura,
para escapar del fantasma que me tortura,
del ser sin piel que maneja mis hilos como una marioneta.
Es entonces, cuando la oscuridad me apuñala de mil formas distintas
y me doy cuenta, que dejando de soñar contigo,
olvidándote sin remedio,
he alcanzado la locura
y con ella he cruzado mi ultima puerta,
la puerta de la muerte, que se cierra tras de mi.
Y me encuentro rodeada por círculos que me hacen andar lento,
circunferencias sin ninguna esquina donde encontrarte.
Y me quedo moviéndome en una especie de danza macabra,
que jamás, jamás terminaré de bailar.
SHA