BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Bajo un árbol
volcán acuático
banjo de las peores horas
situadas en el poste inquieto
las prebostes emancipadas
sueñan diagonales y rectas
corazones desusados que
ignoran lo puesto.
Yo me llamo, ausencia.
Bajo los árboles de lágrimas
donde golpean cristales podridos
y las raíces son números actuales
reticentes dentaduras que proyectan
su luz de alcantarillado.
Yo me llamo, dignidad.
Con el rabo encogido, pulcramente
social, las bestias de mi acantilado,
sufren de detritus, yo apaciguo
el crimen de mi agonía, vístete!
Dormiré veinticuatro horas
a aquel que encuentre mi vómito-.
©
volcán acuático
banjo de las peores horas
situadas en el poste inquieto
las prebostes emancipadas
sueñan diagonales y rectas
corazones desusados que
ignoran lo puesto.
Yo me llamo, ausencia.
Bajo los árboles de lágrimas
donde golpean cristales podridos
y las raíces son números actuales
reticentes dentaduras que proyectan
su luz de alcantarillado.
Yo me llamo, dignidad.
Con el rabo encogido, pulcramente
social, las bestias de mi acantilado,
sufren de detritus, yo apaciguo
el crimen de mi agonía, vístete!
Dormiré veinticuatro horas
a aquel que encuentre mi vómito-.
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