canela20
Poeta recién llegado
Estampada visión de cada atardecer en mi retina
Junto a la expresión de tu rostro diluyéndose en un reloj
Que ya no marca el tiempo ni los puntos cardinales.
Esa expresión que es todo abismo
En la que el suicidio es lo mismo que seguir viviendo
Que por mi poca lucidez me lanzo sin paracaídas
Estrellándome en tus palabras grises.
Y luego de despojarme de las incipientes lágrimas
Me dejo atrapar por tus brazos en abrazo melancólico.
Y observo mi horizonte burlesco
Tras nubes que anuncian tempestades
Y tras mi roto caleidoscopio te observo.
Y veo como tu figura se cristaliza en recortes desdibujados
Recortes que hablan de distancias
Distancias que dejan sabor amargo en mis labios.
Que áspero puede ser latido del corazón
Áspero en cada pulsación de sangre caliente
En cada susurro dislocado
En cada sueño despierto
En cada flor que se marchita en manos del tiempo
En cada despertar silencioso.
Y mi pulsación sigilosa
Que se debilita con sus pasos
Que se escucha frágil en su canto
Que se extingue
Que se ahoga en vida
Sin que logres percibirla
Sin que escuches sus gritos ahogados
Enredado en tus propias sábanas,
Hilos de pensamientos desquebrajados
Mareas que arrojan
Que aturden
Que ensordecen.
Pulsaciones rojas
Mi pulso que desaparece ensangrentado.
Junto a la expresión de tu rostro diluyéndose en un reloj
Que ya no marca el tiempo ni los puntos cardinales.
Esa expresión que es todo abismo
En la que el suicidio es lo mismo que seguir viviendo
Que por mi poca lucidez me lanzo sin paracaídas
Estrellándome en tus palabras grises.
Y luego de despojarme de las incipientes lágrimas
Me dejo atrapar por tus brazos en abrazo melancólico.
Y observo mi horizonte burlesco
Tras nubes que anuncian tempestades
Y tras mi roto caleidoscopio te observo.
Y veo como tu figura se cristaliza en recortes desdibujados
Recortes que hablan de distancias
Distancias que dejan sabor amargo en mis labios.
Que áspero puede ser latido del corazón
Áspero en cada pulsación de sangre caliente
En cada susurro dislocado
En cada sueño despierto
En cada flor que se marchita en manos del tiempo
En cada despertar silencioso.
Y mi pulsación sigilosa
Que se debilita con sus pasos
Que se escucha frágil en su canto
Que se extingue
Que se ahoga en vida
Sin que logres percibirla
Sin que escuches sus gritos ahogados
Enredado en tus propias sábanas,
Hilos de pensamientos desquebrajados
Mareas que arrojan
Que aturden
Que ensordecen.
Pulsaciones rojas
Mi pulso que desaparece ensangrentado.