Arnaldo
Poeta recién llegado
Como aquel pájaro perdido, buscando un nido ajeno,
procuro hallarme arropado,
en lo profundo de tus ojos bellos.
Quiero sentir el calor quemando a ungüentos,
trashumante perfume de tu cuerpo.
Dejaras caer una lágrima al vacío,
para convertirse en lluvia, que acaricie mis sueños.
Mi boca pedirá por tus encarnados labios,
para alimentarme del amor que siento.
Tomaré tus suaves manos, por un momento.
Imaginando tu delicada piel, recubriendo mis huesos.
Y tus suspiros ¡oh Díos!, dámelos todos,
para que sean el oxígeno, cuando me esté muriendo.
Procuraré sentir los latidos que salen de tu pecho,
ahora solo escucho 'te quieros', lanzados a otros vientos,
pulsares corazónicos que no te animas a tenerlos.
Pues quisiera robar tu mirada, la que quieres dar a otro dueño,
para que la ceguera no empañe esta visión,
de vivir juntitos con el amor que nos debemos.
procuro hallarme arropado,
en lo profundo de tus ojos bellos.
Quiero sentir el calor quemando a ungüentos,
trashumante perfume de tu cuerpo.
Dejaras caer una lágrima al vacío,
para convertirse en lluvia, que acaricie mis sueños.
Mi boca pedirá por tus encarnados labios,
para alimentarme del amor que siento.
Tomaré tus suaves manos, por un momento.
Imaginando tu delicada piel, recubriendo mis huesos.
Y tus suspiros ¡oh Díos!, dámelos todos,
para que sean el oxígeno, cuando me esté muriendo.
Procuraré sentir los latidos que salen de tu pecho,
ahora solo escucho 'te quieros', lanzados a otros vientos,
pulsares corazónicos que no te animas a tenerlos.
Pues quisiera robar tu mirada, la que quieres dar a otro dueño,
para que la ceguera no empañe esta visión,
de vivir juntitos con el amor que nos debemos.
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