pometeo
Poeta fiel al portal
Pulso
No habrá próxima vez, Julian,
no habrá próxima vez,
estate convencido,
coincidí con ella varias veces
discurriendo, discurriendo,
polvo al final,
mas polvo en el camino.
La tuve pisándome el talón
bufando como un motor enfurecido,
acostado en el ruedo
mirándome como una perra
vestida de lasciva en el tendido.
Teñía la arena amarga con un sombrajo vacio,
la tengo entre las cejas
y jamás la vi errar un solo tiro.
Compartimos, compañeros,
el suelo, el pan, el vino,
los silencios, el agua,
la cebolla, las cerillas,
el amanecer borracho de naranjas,
mi conciencia apagada
tirada en los portales,
las alas rotas, las fuentes, las postales,
las gafas, la montura sin cristales.
Como un quásar, absorbiendo luces,
se arrastra por mi nuca, sibilina,
como un ligera y fría brisa de alameda
amordazada y desnuda en la mochila.
Si te llama, no aprietes el paso,
ni mires de reojo en las esquinas,
déjate caer en su regazo
en su insípido abrazo de frio cristalino
vuelve de nuevo,
vuelve al lugar del que habías salido.