Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sobrevolé el paradigma de tu secreto
e intenté sin éxito destrenzar la aurora
en las lindes de un "te quiero" infecto
entre ortigas, se deshacen las rosas.
Mis latidos son un tesoro que peso
en quilates de confianza y valoran
la verdad por encima de estos versos
que con sólo pensarte, ¡se deshonran!
Nada mereces, ni el último de mis besos,
ni aun siendo de despedida, ¡ni loca!
volverán mis labios a probar tu veneno
que prostituyen mis sueños y me enlodan.
Toma tu amor, impoluto te lo devuelvo,
es falso pues en mil caras se desdobla...
Yo recogeré los pedazos de mi pecho
tú quédate y ¡púdrete entre sombras!
Sigue ocultándote, cobarde vil fullero,
que tu hombría me da risa y me sonroja
por lo patético y vergonzoso de tu juego
en el que aposté el vuelo de una alondra.
Y dirás granuja, que sólo es despecho,
cuando sabes que soy yo la que te arroja
de mi vida, de mi alma y de mi anhelo...
Nada más añado. Punto y final a la estrofa.
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