Luis_Videla
Poeta adicto al portal
Como montes empinados
recubiertos de terciopelo,
dos manantiales de vida,
asoman en un valle de satén.
Prominencias henchidas,
de igualdades asombrosas
y distinciones tan sutiles;
y entre ambas, la hondonada.
Elevadas colinas redondeadas,
en cada cumbre afloran fresas,
atributos de pura leche y miel,
éxtasis y ofrenda de placer.
Si en este preciso instante
me concedieran un deseo,
pediría volver a vivir una,
cien, diez mil existencias,
para perpetuar mis sentidos,
en esa suavidad voluptuosa
que son tus pechos, mujer.
recubiertos de terciopelo,
dos manantiales de vida,
asoman en un valle de satén.
Prominencias henchidas,
de igualdades asombrosas
y distinciones tan sutiles;
y entre ambas, la hondonada.
Elevadas colinas redondeadas,
en cada cumbre afloran fresas,
atributos de pura leche y miel,
éxtasis y ofrenda de placer.
Si en este preciso instante
me concedieran un deseo,
pediría volver a vivir una,
cien, diez mil existencias,
para perpetuar mis sentidos,
en esa suavidad voluptuosa
que son tus pechos, mujer.