Jesús Cáñez
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Qué mordaz destino el mío!
¿Todo marcha bien?
Me pienso alegórico
con el intrépido céfiro
susurrando y murmurando
de la eternidad su letanía.
Me pienso viendo objetos:
objetos blancos y flores,
blancos campos de sueños,
blancos manantiales.
¡Inmaculados blancos relieves!
Blancura y pureza detenida,
manchada por un instante;
¡Carmesí, rojo sangre!
Un bello contraste:
flores pintas, aguas rojas,
relieves escarlatas
me pienso invadido,
esto es infatuación,
sólo neblina y torbellino
que abre los ojos
de mi tragicomedia,
los pensamientos suicidas
de los dioses
han hecho erupción
en volcanes de poesía.
Giran las llaves de estaño
para volcar su redención
en ésta pureza detenida.
¿Todo marcha bien?
Me pienso alegórico
con el intrépido céfiro
susurrando y murmurando
de la eternidad su letanía.
Me pienso viendo objetos:
objetos blancos y flores,
blancos campos de sueños,
blancos manantiales.
¡Inmaculados blancos relieves!
Blancura y pureza detenida,
manchada por un instante;
¡Carmesí, rojo sangre!
Un bello contraste:
flores pintas, aguas rojas,
relieves escarlatas
me pienso invadido,
esto es infatuación,
sólo neblina y torbellino
que abre los ojos
de mi tragicomedia,
los pensamientos suicidas
de los dioses
han hecho erupción
en volcanes de poesía.
Giran las llaves de estaño
para volcar su redención
en ésta pureza detenida.
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