cristobal monzon lemus
Poeta que considera el portal su segunda casa
Q. E. P. D.
Porque vienes a mí, si tampoco estoy:
Tu amor es un fantasma, olvidado,
quemado, llamas del olvido, ni cenizas
hay, tú la incineraste con tu adiós
definitivo.
Ese cariño ya está en el cementerio,
enterrado, velado, rezado, cantado,
llorado nueve días. Asómate y veras
las coronas, recuerdo de ese día,
flores en el altar con veladoras.
Es ingenuo pensar un resucitado, mil
veces apuñalado, traiciones desprecios.
Si algún recuerdo remordimiento queda
en tus entrañas, cántale una misa, en la
iglesia del casamiento, cuando el padre
levante su mano impartir la bendición,
arrodíllate pídele perdón, yo estaré allí
en cuerpo y alma dándome la razón.
Porque vienes a mí, si tampoco estoy:
Tu amor es un fantasma, olvidado,
quemado, llamas del olvido, ni cenizas
hay, tú la incineraste con tu adiós
definitivo.
Ese cariño ya está en el cementerio,
enterrado, velado, rezado, cantado,
llorado nueve días. Asómate y veras
las coronas, recuerdo de ese día,
flores en el altar con veladoras.
Es ingenuo pensar un resucitado, mil
veces apuñalado, traiciones desprecios.
Si algún recuerdo remordimiento queda
en tus entrañas, cántale una misa, en la
iglesia del casamiento, cuando el padre
levante su mano impartir la bendición,
arrodíllate pídele perdón, yo estaré allí
en cuerpo y alma dándome la razón.