Que poeta, que gran poeta el que alcanza ese cometa, el que le hace el amor a esa estrella, el que juega con Minerva y bebe alcohol con Baco, que camina en la paccha mama y le da a la tierra la llama para que se vuelva grana, grana pura, como la madurez sencilla que permite está herida en mi alma que no se cura con nada, con nada. Que buen poeta ¡por diosa! Porque para mi dios es hembra y es demasiado buena como para escribirle un buen poema.