rosa amarilla
Poeta que no puede vivir sin el portal
Que el viento no silbe más
Que está durmiendo mi amor
Vigilante al acecho, con ardor
Cuidaré que no sufra ya, jamás.
No quiero dolor en su mirada
Que sus ojos brillen como el sol
Su pena borraré yo con mi amor
Arrancaré la tristeza de su alma.
Que suelte ya la noche su silencio
Que nada perturbe su descanso
Que se llene su alma de consuelo.
En esta paz de eterna madrugada
El sueño reconforta su cansancio
Y mañana será otra vez, mañana
Lo he vuelto a intentar, a ver que tal esta vez.
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