lunagris
Poeta recién llegado
Otra vez me encontré contigo
y otra vez mi piel se estremeció
Al susurro de tu voz y al fulgor de tu mirada
Nada pude hacer para evitar
Que mi trémulo ser, desnudo ante ti,
Gritara la falta que le han hecho tus caricias
Las que expertamente imprimes con tus manos,
Con tus labios con tu voz
Nada pude hacer para aparentar olvido o indiferencia
Y aunque lo hubiera hecho de nada habría servido
Porque nadie como tú conoce lo que soy
Y nadie mejor que tú para saber lo que siento
Sencillamente porque tú lo provocas.
¡Qué crueldad la tuya!
Saber todo lo que dejo de ser por ti
Y aún así te marchas no sin antes jugar a quererme
Aparentando desear lo que yo deseo,
El tenerte y saciarme hasta el punto infinito
En que mi ser te aclama,
Tenerte en cada mañana como te sueño en todas mis noches
¿Entenderás lo que siento?
O te limitas a saberlo y burlarte de mí,
¿cómo saber? Si la razón me ha abandonado
y en su lugar ha quedado la falacia de un amor distante.
¡Qué crueldad la tuya hablarme así!
Envenenándome con palabras
No sé cuántas veces dichas
Pero que taladran mi mente
Con el fútil deseo de que sólo sean para mí
Y de ser sólo yo el motivo de esas ansias que enloquecen
Crueldad bendita que me da vida
Aunque al perderte me muera
y otra vez mi piel se estremeció
Al susurro de tu voz y al fulgor de tu mirada
Nada pude hacer para evitar
Que mi trémulo ser, desnudo ante ti,
Gritara la falta que le han hecho tus caricias
Las que expertamente imprimes con tus manos,
Con tus labios con tu voz
Nada pude hacer para aparentar olvido o indiferencia
Y aunque lo hubiera hecho de nada habría servido
Porque nadie como tú conoce lo que soy
Y nadie mejor que tú para saber lo que siento
Sencillamente porque tú lo provocas.
¡Qué crueldad la tuya!
Saber todo lo que dejo de ser por ti
Y aún así te marchas no sin antes jugar a quererme
Aparentando desear lo que yo deseo,
El tenerte y saciarme hasta el punto infinito
En que mi ser te aclama,
Tenerte en cada mañana como te sueño en todas mis noches
¿Entenderás lo que siento?
O te limitas a saberlo y burlarte de mí,
¿cómo saber? Si la razón me ha abandonado
y en su lugar ha quedado la falacia de un amor distante.
¡Qué crueldad la tuya hablarme así!
Envenenándome con palabras
No sé cuántas veces dichas
Pero que taladran mi mente
Con el fútil deseo de que sólo sean para mí
Y de ser sólo yo el motivo de esas ansias que enloquecen
Crueldad bendita que me da vida
Aunque al perderte me muera