Una generación reclama a la anterior, y esta a su vez señala a la previa, que en sus tiempos culpaba a su predecesora.
No en balde un adagio dice que las culpas de los padres las pagan los hijos.
Sin embargo difiero por un hecho concreto... jamás ningún padre expondría de forma consciente a sus hijos a un futuro riesgoso.
Entonces... ¿por qué las voces de reclamo apuntan al pasado... y no al presente?
Sucede que el conocimiento no es fijo, sino evolutivo, cambiante. Lo que en su tiempo aceptábamos como bueno y saludable, tiempo después resulta perjudicial.
Sean las fórmulas pediátricas que durante mucho tiempo decían que eran mejores que la leche materna, y ahora resultan solo un complemento. O que el mejor alimento del desayuno eran la leche de vaca y el pan, y ahora dicen que esos alimentos pueden producir enfermedades.
La verdad pasa por sucesivos tamices y filtros donde se desdobla hacia un lado y otro, según el mundo avanza y las ciencias investigan más fondo.
¿Cuál sería la solución?... estar constantemente cambiando de opinión según la "realidad" de cada día, podría ayudar a correr menos riesgos, pero el gasto de hacer y deshacer conlleva desperdicio de tiempos y esfuerzos.
Y si en lugar de solo escuchar lo que dicen los demás... nos dedicamos a preguntar los que necesitamos saber ¿?
Deberíamos partir por este punto... ¿qué necesitamos saber para manejar nuestra vida?
Y en lo que va de los gobiernos y la política la idea es similar... ¿qué necesitamos saber del gobierno para ver que se maneje correctamente?
No es cuestión de que ellos nos "informen" y den cifras que nosotros ni pedimos ni entendemos. El punto es que ellos respondan lo que nosotros preguntamos.
Mientras el pueblo no sea capaz de preguntar y encarar al gobierno por respuestas clara y entendibles... cualquier político nos venderá solo humo.