Alma ventura
Poeta asiduo al portal
Ese minuto en que me miras,
esos segundos en que te fundes en mí,
tu mano en la mía,
esa paz que emite tu silencio
me envuelve lentamente.
Ese minuto en que te extraño
en que parada en la puerta vendo mi voz
por tu canto,
sangro cada gota de mi sangre por tocarte,
ese minuto no se extiende, ¡Qué dolor!
Cada sorbo de tu aliento me aniquila,
desprende de mi alma el poder,
me matas,
¡pero qué deliciosa muerte junto a tu boca!
No se compara el mejor vino a tus besos,
ni la mejor canción a tu voz,
no se compara la noche al negro de tus ojos,
ni amor otro alguno al que por ti siento hoy.
¡ Que delicia morir en tu boca!
esos segundos en que te fundes en mí,
tu mano en la mía,
esa paz que emite tu silencio
me envuelve lentamente.
Ese minuto en que te extraño
en que parada en la puerta vendo mi voz
por tu canto,
sangro cada gota de mi sangre por tocarte,
ese minuto no se extiende, ¡Qué dolor!
Cada sorbo de tu aliento me aniquila,
desprende de mi alma el poder,
me matas,
¡pero qué deliciosa muerte junto a tu boca!
No se compara el mejor vino a tus besos,
ni la mejor canción a tu voz,
no se compara la noche al negro de tus ojos,
ni amor otro alguno al que por ti siento hoy.
¡ Que delicia morir en tu boca!
Última edición: