Armas
Poeta recién llegado
Un poco retrasado en fechas, pero les traigo un poemita dedicado a las fechas navideñas, con todo respeto a la diversidad de ideas.
QUE EN MI POSADA ENTREN LOS TUNANTES
Hoy, 24 de diciembre los ciegos celebran el colmo de la ceguera,
y decidí envainar mi espada para acudir al rito,
y recibir los aguijonazos que se reparten en forma de abrazos.
de los que hacen como que aman y hacen como viven.
Y hay que comprar mucho para zurcir los hoyos que se rasgaron en el año
y hay que esconder la furia, el instinto, que mañana de nuevo se suelten los leones.
Hoy el humano deja de serlo y aparenta amar a sus otros
y aquella dice Carlos, como estás, olvidando lo de ayer y lo de mañana.
Hoy se sacan los trajes de gala, las palabras de gala, las máscaras de gala;
hoy todos sonríen por el miedo de coquetear con el infierno;
se festeja lo que dice el cura, como ordena la tele, lo que enseñaron los alguien;
mañana nos espera la resaca de recordar que no es cierto.
Y yo que soy tan tacaño para ceder mi boca y mis brazos a aquellos que mandan;
y yo que odio las fechas, yo que quiero ser tan malditamente humano,
cómo sonreír cuando me dicen que lo haga, cómo no aborrecer los santa closes, los árboles,
cómo amar sólo hoy, cuando decido amar antier en la mañana y mañana en la tarde.
Por eso invierto el árbol, quemo el pesebre, ceno con quien amo el 10, el 13, el 40;
me perfumo el día que tomo el machete, abrazo a mi madre el día que me grite,
sigo las luces de colores de los bares, más no las de las series navideñas;
regalo un trozo de verdad, mas no de fé, al desamparado de espíritu.
Apago la tele, ceno sin cena, no doy la paz sino la guerra y revivo al pavo;
digo un rosario porque no vuelva el maestro, pues hoy odian a los de pelo largo;
que en mi posada entren los tunantes, los diablos y los magos que no son reyes
y le deseo feliz navidad a quien no me escuche.
24 de diciembre de 2009.
QUE EN MI POSADA ENTREN LOS TUNANTES
Hoy, 24 de diciembre los ciegos celebran el colmo de la ceguera,
y decidí envainar mi espada para acudir al rito,
y recibir los aguijonazos que se reparten en forma de abrazos.
de los que hacen como que aman y hacen como viven.
Y hay que comprar mucho para zurcir los hoyos que se rasgaron en el año
y hay que esconder la furia, el instinto, que mañana de nuevo se suelten los leones.
Hoy el humano deja de serlo y aparenta amar a sus otros
y aquella dice Carlos, como estás, olvidando lo de ayer y lo de mañana.
Hoy se sacan los trajes de gala, las palabras de gala, las máscaras de gala;
hoy todos sonríen por el miedo de coquetear con el infierno;
se festeja lo que dice el cura, como ordena la tele, lo que enseñaron los alguien;
mañana nos espera la resaca de recordar que no es cierto.
Y yo que soy tan tacaño para ceder mi boca y mis brazos a aquellos que mandan;
y yo que odio las fechas, yo que quiero ser tan malditamente humano,
cómo sonreír cuando me dicen que lo haga, cómo no aborrecer los santa closes, los árboles,
cómo amar sólo hoy, cuando decido amar antier en la mañana y mañana en la tarde.
Por eso invierto el árbol, quemo el pesebre, ceno con quien amo el 10, el 13, el 40;
me perfumo el día que tomo el machete, abrazo a mi madre el día que me grite,
sigo las luces de colores de los bares, más no las de las series navideñas;
regalo un trozo de verdad, mas no de fé, al desamparado de espíritu.
Apago la tele, ceno sin cena, no doy la paz sino la guerra y revivo al pavo;
digo un rosario porque no vuelva el maestro, pues hoy odian a los de pelo largo;
que en mi posada entren los tunantes, los diablos y los magos que no son reyes
y le deseo feliz navidad a quien no me escuche.
24 de diciembre de 2009.
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