Manuel Avilés Mora
Pluma libre
¿Dónde se irán tantos versos leídos al viento
que solo por dentro se sienten sus sonidos...?
¿De dónde vienen oliendo a agua,
tierra,cielo y a corazón partido...?
¿Es quizás el poeta un mago de almas?
¿O tal vez un pordiosero que vive de amor prestado?
No son preguntas las que me hago;
son respuestas escritas en la arena,
que un día y otro pinto con el mango de mi pluma
en la inmensa playa del corazón cerrado.
En la mano del poeta,
nacen y mueren las palabras que diciendo versos
o sin decir nada,
van descifrando el código de adn de las estrofas,
e inexorablemente,
regulan cada trazo de la escritura del alma.
El poeta... ése ser agonizante
que en sus últimos estertores se ríe del mundo,
azota sin pausa los cimientos del alma sensible
al invisible veneno, nunca mortal,
que inyecta con la aguja de su pluma
en las venas negras del recién nacido poema.
Vergel de palabras, donde siempre se alimentan
las fuentes secas de amor y de emociones.
que solo por dentro se sienten sus sonidos...?
¿De dónde vienen oliendo a agua,
tierra,cielo y a corazón partido...?
¿Es quizás el poeta un mago de almas?
¿O tal vez un pordiosero que vive de amor prestado?
No son preguntas las que me hago;
son respuestas escritas en la arena,
que un día y otro pinto con el mango de mi pluma
en la inmensa playa del corazón cerrado.
En la mano del poeta,
nacen y mueren las palabras que diciendo versos
o sin decir nada,
van descifrando el código de adn de las estrofas,
e inexorablemente,
regulan cada trazo de la escritura del alma.
El poeta... ése ser agonizante
que en sus últimos estertores se ríe del mundo,
azota sin pausa los cimientos del alma sensible
al invisible veneno, nunca mortal,
que inyecta con la aguja de su pluma
en las venas negras del recién nacido poema.
Vergel de palabras, donde siempre se alimentan
las fuentes secas de amor y de emociones.
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