Carrizo Pacheco
Moderador Global.Corrector.Miembro del Jurado
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Corrector/a
Director de concursos
Equipo Revista "Eco y latido"
¿Qué es la vida y qué es la muerte?
La vida es un pasaje transitorio por este mundo. Un pasaje al cual nos han traído nuestros progenitores, sin nuestra autorización y conformidad. Pero una vez que estamos ya en el mundo, amamos la vida y nos da miedo pensar que la muerte nos espera, y digo yo: ¿será porque estamos a gusto en este mundo?, ¿o porque el más allá es peor? Si nadie conoce el resultado del otro mundo, ¿por qué tener ese temor a morir?, ¿por qué antes de llegar al otro mundo lo creemos malo? ¿No estaremos equivocados nosotros? ¿Acaso nos gusta estar en el mundo de la piratería?
Yo solo conozco este mundo y no puedo juzgar cómo será el que nos espera; pero lo acepto, como acepté éste al venir. Yo soy un convencido de que el mundo "bueno o malo", lo fabricamos nosotros mismos con nuestras ambiciones, nuestros odios, con nuestras envidias y falsedades. El mundo lo formamos nosotros y Dios nos vigila y observa; pero no nos manda.
Existe una cierta creencia en la cual pretendemos engañarnos entre nosotros; pretendemos engañarnos unos a los otros, y también engañar a Dios, simulando ser "buenos" sin serlo, porque cuando nos llenamos de pecados, queremos descargarlos junto a la imagen de Cristo y otros santos, haciendo creer que nos hallamos arrepentidos, para que nos perdone; pero todo es una farsa, porque el engañado siempre es uno mismo, y sólo consigue aumentar más y más los pecados, al creer que podemos engañar a Dios para quedar exentos de las faltas. Y daré un ejemplo:
Un dueño de un almacén, que se hallaba paseando por delante de su vidriera, observó que uno de sus cristales se encontraba manchado. Corrió enseguida hacia dentro y trajo agua, cepillo y jabón; se cansó de lavar la vidriera por fuera, pero la mancha no salía, hasta que un transeúnte le dijo: ¿cómo pretende usted sacar esa mancha desde afuera, si está por dentro del vidrio? Lo mismo ocurre al pretender engañar a Dios. A nosotros mismos.
Si Dios nos dijo que nos amáramos como hermanos los unos a los otros, y nos vendemos como Judas, ¿qué conciencia existe ya en este mundo, donde nos da tanto miedo perderlo? ¿O es que esta vida de engaños y falsedades es la preferida entre los seres vivientes que ocupamos este espacio donde el desorden y la maldad es parte primordial de la vida cotidiana? ¿No les parece?
Yo bien sé que de todo esto que digo, muchos de mis parientes se han de reír tras la distancia que nos separa, y hasta se han de enfadar, porque ellos viven el mundo distinto, al cual yo no pertenezco. Ya me lo han demostrado en varias oportunidades; creen que la vida se debe vivir con despreocupación. La familia no rinde intereses y sólo da pérdidas de tiempo cuando hay que contestar alguna carta. Diré, parafraseando el Martín Fierro:
"La FAMILIA sea UNIDA,
porque esa es la LEY primera,
tenga la unión verdadera
en cualquier tiempo que sea,
que si entre ella hay pelea,
¡la devoran los de afuera!"
porque esa es la LEY primera,
tenga la unión verdadera
en cualquier tiempo que sea,
que si entre ella hay pelea,
¡la devoran los de afuera!"
Y así termino por hoy esta charla que dejo a consideración del lector, y espero el veredicto de mejores pensadores que yo. Gracias:
José Pacheco Ramos
Mi abuelo materno. A. C. P.
Mi abuelo materno. A. C. P.
José Pacheco Ramos
(Segovia, 1899 - Bs. As. 1971)
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