Maria Teresa Fuenmayor T.
Poeta recién llegado
-“¿Qué es para ti la poesía?” – preguntaste-.
Te miré…me perdí entre tus ojos:
subí y bajé con disfrute y pasión,
sentí estallar en mí mil y un antojos.
Tuve el mar rugiendo en mi interior
y la luna suspirando brillante;
me deslicé en brazos de una ilusión,
te busqué sin poder nunca encontrarte.
Cuán diferente fue cada color
y marcaste mi vida en un instante.
Mi historia se volvió un “antes de ti”
pero sólo el “después” me fue importante.
Todo el tiempo que alejada viví
fue solo un esperar poder hallarte
y un correr yo misma tras de mí
impulsándome así para alcanzarte.
Al mirarte otra vez caí de hinojos,
se renovó en mí el cariño ciego
sintiendo así latir mi corazón
al calor de aquel cariño añejo.
-“Y…¿Qué es para ti?”- te pregunté—
Tú pusiste en mis manos una flor
y yo puse en las tuyas un espejo.
Te miré…me perdí entre tus ojos:
subí y bajé con disfrute y pasión,
sentí estallar en mí mil y un antojos.
Tuve el mar rugiendo en mi interior
y la luna suspirando brillante;
me deslicé en brazos de una ilusión,
te busqué sin poder nunca encontrarte.
Cuán diferente fue cada color
y marcaste mi vida en un instante.
Mi historia se volvió un “antes de ti”
pero sólo el “después” me fue importante.
Todo el tiempo que alejada viví
fue solo un esperar poder hallarte
y un correr yo misma tras de mí
impulsándome así para alcanzarte.
Al mirarte otra vez caí de hinojos,
se renovó en mí el cariño ciego
sintiendo así latir mi corazón
al calor de aquel cariño añejo.
-“Y…¿Qué es para ti?”- te pregunté—
Tú pusiste en mis manos una flor
y yo puse en las tuyas un espejo.
Última edición: