arturo amado h.
Poeta recién llegado
He querido describir que es poesía,
palabras? hasta hoy no he encontrado
busque en la alborada de un nuevo día
también en un atardecer soleado.
En los colores de una flor hermosa
en el aroma que de ella emana,
busque en los pétalos de una rosa
y en el roció de la mañana.
Entre las azules aguas del mar,
en la tranquilidad de las olas,
en su susurro trate de buscar
pero tampoco encontré palabras
También busque en el añil del cielo
en la luz brillante de las estrellas
en las alas de un majestuoso vuelo
en fin en tantas cosas bellas.
En el agua con su correr cadencioso
en la alegría de aquel arrollo
con su recorrido sinuoso,
mas no escuche nada en su murmullo.
En un árbol un jilguero cantaba,
al oír su bella melodía
fue tal la emoción que me embargaba,
que creí saber que era poesía.
Entre las manos tenia un alcatraz
disfrutando yo de su blancura,
y pensando en ti, se formo tu faz
dándome cuenta de tu hermosura.
Si, yo busque por aquí y por allá
sin algún resultado aparente,
pero de mis ojos cayo la malla
si, estabas tú de mí, enfrente.
La encontré en el brillo de tus ojos
cuando levantas la mirada al verme,
en la sonrisa de tus labios bermejos
en la ternura que siento al tú besarme.
También en el aroma de tu piel
en la suavidad de tu cabello,
en tu voz, dulce como la miel
y en el nacarado de tu cuello.
Si, después de que yo tanto busque,
pensativo en la noche comprendí
la razón por la que no la encontré,
es porque la poesía, la puso Dios en ti.
palabras? hasta hoy no he encontrado
busque en la alborada de un nuevo día
también en un atardecer soleado.
En los colores de una flor hermosa
en el aroma que de ella emana,
busque en los pétalos de una rosa
y en el roció de la mañana.
Entre las azules aguas del mar,
en la tranquilidad de las olas,
en su susurro trate de buscar
pero tampoco encontré palabras
También busque en el añil del cielo
en la luz brillante de las estrellas
en las alas de un majestuoso vuelo
en fin en tantas cosas bellas.
En el agua con su correr cadencioso
en la alegría de aquel arrollo
con su recorrido sinuoso,
mas no escuche nada en su murmullo.
En un árbol un jilguero cantaba,
al oír su bella melodía
fue tal la emoción que me embargaba,
que creí saber que era poesía.
Entre las manos tenia un alcatraz
disfrutando yo de su blancura,
y pensando en ti, se formo tu faz
dándome cuenta de tu hermosura.
Si, yo busque por aquí y por allá
sin algún resultado aparente,
pero de mis ojos cayo la malla
si, estabas tú de mí, enfrente.
La encontré en el brillo de tus ojos
cuando levantas la mirada al verme,
en la sonrisa de tus labios bermejos
en la ternura que siento al tú besarme.
También en el aroma de tu piel
en la suavidad de tu cabello,
en tu voz, dulce como la miel
y en el nacarado de tu cuello.
Si, después de que yo tanto busque,
pensativo en la noche comprendí
la razón por la que no la encontré,
es porque la poesía, la puso Dios en ti.