Raúl Rouco
Poeta que considera el portal su segunda casa
Coger una pluma
Cuando el alma está triste,
Cuando nadie sonríe,
Cuando todo está oscuro,
Es como coger un palo
Que inerte descansa
En el suelo del bosque,
Medio helado,
Seco y frío
La pluma ya no escribe,
Como el palo,
Para nada sirve,
Pues seca e inerte
Se ha quedado,
Le faltan las ideas
Que movían las manos
Que, con su movimiento,
La hacían bailar
Con sones y cantos,
Y dejaba escrito
Hermosos sentimientos
Que salían de lo más profundo
De la mente creadora
De los mejores sueños.
Así se acaba lo más puro,
El amor que moviendo montañas
Se fue quedando seco,
Apagándose el motor
Que movía las manos
Hasta que la pluma
Se quedó en silencio.
Ya no volverá a escribir
Más palabras,
No será por las manos
Nuevamente acariciada,
Se quedará quieta,
Colocada en un rincón
De la que fue su mesa,
Agonizando en la quietud
De la soledad,
Quizás soñando
Que algún día
Vuelva a cogerla unas manos
Que, de nuevo,
Le den vida.
Puede que alguna vez
Despierte de su letargo
Y pueda escribir los sueños
Que habrán pasado.
Por eso coger una pluma
Con el corazón atormentado,
Sin ilusión,
Sin aliento,
Con el espíritu derrotado,
Desgastado irremediablemente
Por el paso del tiempo,
Es como coger
Una figura de arena
Con la mano,
Como querer coger el humo
Que sale del fuego
Una pluma sin ideas
Que para escribir la muevan,
Es un escrito que ya nace muerto...