coral
Una dama muy querida en esta casa.
¡Que extraño!
¡Que extraño es extrañar!
Lo que jamás se ha tenido.
Que extraño es extrañar
tus grandes ojos fijos,
tus labios demarcados
como si fueran dibujados
con las crayolas que usan los chiquillos.
¿Si acaso… se sintieron los suspiros?
fueron suspiros, ¡tan lejanos!
que solamente se escucharon
cual brisa susurrante,
filtrada por las hendijas de unos ventanales.
Tan frágil fue tu beso,
tan frágil tu caricia,
tan frágil tú figura…perdida entre la bruma.
Que extraño es extrañarte…
en esta noche oscura,
en los marcos de los cristales
en mis muros pintados de blanco
forrados con encajes,
en mi soledad profunda,
en mis terciopelos diseñados,
en mis cuadros dibujados,
en mis altares sagrados,
en el sin fin de mi mundo,
en mi frio silencio
en mi musicales ritmos,
en mis helechos floreciendo,
en mis risas con llantos…
¡Que extraño es extrañarte!
si nunca me has besado
ni he sentido el calor de tus manos,
y sin embargo hoy !hoy te estoy extrañando!
Lo que jamás se ha tenido.
Que extraño es extrañar
tus grandes ojos fijos,
tus labios demarcados
como si fueran dibujados
con las crayolas que usan los chiquillos.
¿Si acaso… se sintieron los suspiros?
fueron suspiros, ¡tan lejanos!
que solamente se escucharon
cual brisa susurrante,
filtrada por las hendijas de unos ventanales.
Tan frágil fue tu beso,
tan frágil tu caricia,
tan frágil tú figura…perdida entre la bruma.
Que extraño es extrañarte…
en esta noche oscura,
en los marcos de los cristales
en mis muros pintados de blanco
forrados con encajes,
en mi soledad profunda,
en mis terciopelos diseñados,
en mis cuadros dibujados,
en mis altares sagrados,
en el sin fin de mi mundo,
en mi frio silencio
en mi musicales ritmos,
en mis helechos floreciendo,
en mis risas con llantos…
¡Que extraño es extrañarte!
si nunca me has besado
ni he sentido el calor de tus manos,
y sin embargo hoy !hoy te estoy extrañando!
Prudencia Arenas
Coral©10847
Coral©10847
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