Rodrigo del Río
El cazador de sueños.
Que fácil
Me siento silencioso junto a la ventana. Al lado mío, un hombre escucha ruidosa música en sus audífonos y chatea desde su teléfono; huele a alcohol. Al otro lado una robusta mujer se sienta y me aprieta un poco. Al frente, una señora hojea una revista, mientras sus hijas juegan con sus palmas. Más allá una joven se maquilla presurosa, desprende un agradable aroma, junto a ella, alguien dormita entre saltos. La siguiente estación es mi bajada. Abro mi bastón y lentamente me acerco a la puerta. Pienso, que fácil debe ser para ellos, no imaginar su entorno, ni colorear los multiples sonido que los rodean. Que fácil...
Rodrigo del Río