SorGalim
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿QUÉ HA SIDO DE ELLA?
Ella nunca reveló su desventurada
existencia
pero ella nunca dejó de sonreír.
Ella tuvo los zapatos rotos,
en la misa de su primera vez
y el lodo del mundo se incrustó
en sus dedos.
El vestido prestado le quedaba chico
ante su sonrisa ampliamente triste.
Ella se levantó perdida
porque el ambiente invertía los colores
de su escala de cartón.
Ella se acostó con hambre
porque no pudo comer
el martirio con sal.
Sus labios estaban rotos
y su alma adolorida
pero, ella nunca dejó de sonreír
no deseaba afear más el ambiente
con una figura triste.
Ella se sentó en el quicio
y mojó sus manitas
que tapaban su rostro
porque mamá gemía,
mientras deseó nunca ser madre,
nunca haber sido hija.
Ella nunca dejo de sonreír,
ella lucía su sonrisa de miedo
y de deseos impotentes.
Ella se escondió tras el portón
y dejó que su sonrisa cayera
lejos de los ojos ciegos
que coleccionaba,
mientras sus propios ojos chorreaban.
Ella nunca sintió deseos de ser niña
y tampoco deseos de crecer
y esperó que la noche creciera
sobre ella.
©SorGalim
Milagros Hernández Chiliberti
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