Que importa lo que diga el resto

Carlos Gabriel Plenazio

Gabriel varón gay enfermero
Un sol de enero, sin ningún prohibido,
sobre tu pecho vivir, dejo de ser, mirar pasar el tiempo
y encontré el amor que yo he querido
y encontré la paz sobre tu cuerpo.

Fue hermosa la libertad que halle,
tanta libertad, que me aloje en tu boca
y mi nombre por primera vez tuvo sentido.

Yo que de la belleza, solo sabia contemplarla,
como se contempla el vuelo de los pájaros,
como se desea el milagro,
descubrí que el amor no entiende genero
y mi mano la maldición ha detenido.

Si he dejado de implorar caricias
y deje de acariciar en ruegos,
que importa lo que diga el resto,
del dulce sabor de mis desvelos .
 
Última edición:
Un sol de enero, sin ningún prohibido,
sobre tu pecho vivir, dejo de ser, mirar pasar el tiempo
y encontré el amor que yo he querido
y encontré la paz sobre tu cuerpo.

Fue hermosa la libertad que halle,
tanta libertad, que me encontré en tu boca
y mi nombre por primera vez tuvo sentido.

Yo que de la belleza, solo sabia contemplarla,
como se contempla el vuelo de los pájaros,
como se desea el milagro,
descubrí que el amor no entiende genero
y mi mano la maldición ha detenido.

Si he dejado de implorar caricias
y deje de acariciar en ruegos,
que importa lo que diga el resto,
del dulce sabor que hay en tu labio.
Mucho romanticismo en este poema que te hace entregar el corazón plenamente, un gusto leerte y disfrutar la lectura, un saludo cordial.
 
muy amoroso y armonioso su poema.Me gusto -bienvenido y te invito a leer mis poemas.
 
Un sol de enero, sin ningún prohibido,
sobre tu pecho vivir, dejo de ser, mirar pasar el tiempo
y encontré el amor que yo he querido
y encontré la paz sobre tu cuerpo.

Fue hermosa la libertad que halle,
tanta libertad, que me encontré en tu boca
y mi nombre por primera vez tuvo sentido.

Yo que de la belleza, solo sabia contemplarla,
como se contempla el vuelo de los pájaros,
como se desea el milagro,
descubrí que el amor no entiende genero
y mi mano la maldición ha detenido.

Si he dejado de implorar caricias
y deje de acariciar en ruegos,
que importa lo que diga el resto,
del dulce sabor que hay en tu labio.
bella poesía con un final sublime... me encanto.
 
Un sol de enero, sin ningún prohibido,
sobre tu pecho vivir, dejo de ser, mirar pasar el tiempo
y encontré el amor que yo he querido
y encontré la paz sobre tu cuerpo.

Fue hermosa la libertad que halle,
tanta libertad, que me encontré en tu boca
y mi nombre por primera vez tuvo sentido.

Yo que de la belleza, solo sabia contemplarla,
como se contempla el vuelo de los pájaros,
como se desea el milagro,
descubrí que el amor no entiende genero
y mi mano la maldición ha detenido.

Si he dejado de implorar caricias
y deje de acariciar en ruegos,
que importa lo que diga el resto,
del dulce sabor que hay en tu labio.
Precioso poema que descubre el amor y llega a él para quedarse. Muy bueno amigo Carlos. Un abrazo. Paco.
 

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