manuelo
Poeta fiel al portal
Aún me quedan temblores
de aquel seismo
que provocaron tus pasos
en mi organismo.
Vendí mis dos caballos
para comprarte
unas cuantas palabras;
quería agradarte.
Y al cruzar el arroyo
¡qué mala suerte!
se escaparon río abajo
por la corriente.
Las pocas que conservo
no son gran cosa;
mereces mucho más
princesa hermosa.
de aquel seismo
que provocaron tus pasos
en mi organismo.
Vendí mis dos caballos
para comprarte
unas cuantas palabras;
quería agradarte.
Y al cruzar el arroyo
¡qué mala suerte!
se escaparon río abajo
por la corriente.
Las pocas que conservo
no son gran cosa;
mereces mucho más
princesa hermosa.