Hija del maiz
Poeta recién llegado
Tenue la luz que alumbra su cuna emocional,
se ha perdido en el silencio del tiempo muerto.
Sus recuerdos vagan en el anhelo del pasado,
y sus lágrimas se vierten en moldes de dolor.
Apenas palpita su corazón para conservarle la vida.
En letargo de días menguó su sonrisa de miel,
y su mirada se extravió en amaneceres grises,
arrebatada por vacíos del alma en pena.
No más eco en su morada que el desconsuelo,
acompañado de un mecer instintivo, sin sentido.
Olor a muerte en vida plena su desgarrado atavío,
sin esperanzas en la entrada de su aposento.
Vida, muerte, ¿Qué más le da a la princesa?
El romance con renuevo no fue creado para ella.
Mujer de mil facetas, menos enamorada doncella.