Hiada
Poeta recién llegado
Alas negras, unas alas negras llegaron a mi vida,
envolviéndome con sus crisálidas venenosas,
atacándome con sus arpones hirientes.
Haré parar el tiempo, para quedarme aquí,
para estar, simplemente sola, yo y el silencio de mi cuarto.
Pero aún así, todo me envuelve...
me envuelven las espinas de esa rosa,
unas espinas que no sufren por clavarse,
por atravesarme el corazón en dos fracciones.
Me quedaré callada, junto al espejo,
observándo mi rostro, y pensando,
recapacitando el motivo y la causa...
Motivos que no cuadran, razones que no calman...
sólo hieren más el alma, sólo me acuchillán un poco más...
Estúpida embriaguez que me tienes atolondrada,
ojalà fueras veneno para acabar con esta extrañeza,
esta vida tan extraña, que no me veo en medio de ella.
Mejor será, que descarte mis esperanzas,
cierre los ojos, y deje volar el tiempo...
cierre los ojos, y deje marchitar el olvido...
Quizás el enterrar la cosas, me regale paz...
me regale esa tranquilidad que me abandonó hace tiempo,
ahora, sellaré mis labios con clavos de hielo,
al igual que mi corazón, yacerá entre recuerdos...
Hiada
Pd. No pido que entiendan estos versos, pues jamás lo podrán lograr, son locuras nacidas en el alma, momentos asolando la razón... soy una orate, una orate que sangra hielo...
envolviéndome con sus crisálidas venenosas,
atacándome con sus arpones hirientes.
Haré parar el tiempo, para quedarme aquí,
para estar, simplemente sola, yo y el silencio de mi cuarto.
Pero aún así, todo me envuelve...
me envuelven las espinas de esa rosa,
unas espinas que no sufren por clavarse,
por atravesarme el corazón en dos fracciones.
Me quedaré callada, junto al espejo,
observándo mi rostro, y pensando,
recapacitando el motivo y la causa...
Motivos que no cuadran, razones que no calman...
sólo hieren más el alma, sólo me acuchillán un poco más...
Estúpida embriaguez que me tienes atolondrada,
ojalà fueras veneno para acabar con esta extrañeza,
esta vida tan extraña, que no me veo en medio de ella.
Mejor será, que descarte mis esperanzas,
cierre los ojos, y deje volar el tiempo...
cierre los ojos, y deje marchitar el olvido...
Quizás el enterrar la cosas, me regale paz...
me regale esa tranquilidad que me abandonó hace tiempo,
ahora, sellaré mis labios con clavos de hielo,
al igual que mi corazón, yacerá entre recuerdos...
Hiada
Pd. No pido que entiendan estos versos, pues jamás lo podrán lograr, son locuras nacidas en el alma, momentos asolando la razón... soy una orate, una orate que sangra hielo...
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