Estacado
Poeta fiel al portal
QUE ME PASA?
Y mi alma se encontraba sola en el olvido,
Lamentándose sola en su agonía,
Hospedada en un tugurio de una mala muerte,
Rodeada de dolores y un maldito sufrimiento,
Del cual no se escapaba, no corría y ni se espantaba,
Solamente mi miraba,
A un costado de mi vida,
Llenando un bote de desgracias,
Y pidiendo una limosna para este pobre tonto,
Que no encontraba su guarida ante esa toda su melancolía,
Que lo agobiaba en sus cadenas que cargaba no hace más de un año aun no lo recuerdo,
Pero se notaba mi cansancio,
El que derramaba en mis espaldas,
Y mi alma sola en su agonía, buscando un cuerpo con una valentía,
De enfrentar el día, la noche y la valía de un nuevo día,
Abofeteándome a mi terca y sucia vida,
Que yace sin sentido y sin guía,
Con más de una lagrima en mis ojos,
Que comenzaba ya a encarnarse y aferrarse a mis cadenas,
Procreando una catarata que deseaba ya quitar mi vista,
Yo sin mi mirada,
Y mi alma sola divagando por mis varias tonterías.
Ven ayúdame a encontrar la luz de un nuevo día,
Ayúdame a encontrarte en lo perdido,
Y abre ya las puertas de mi cuerpo,
Y deja entrar mi alma por ese mi recuerdo.
Dios perdóname la vida,
Puesto que no se lo que estoy haciendo,
Solo llevate mi alma,
Que ella sufre por mi culpa,
Soporta tempestades y diluvios,
Y todo por mi triste vida,
Dame una nueva vida, que me llene de dulzura y esperanza,
Y que cargue con mi alma, no sola pero si contenta,
Como nunca había pasado,
Perdóname la vida, o al menos ya no se si quiera yo vivirla,
Pero llevate a mi alma, sola en su agonía que le provoco en mi estadía,
Y que va desapareciendo, puesto ya le da lastima verme a su costado,
Como mi cuerpo no hace nada por su propia cuenta,
Y se encuentra ya vestida de las sombras que emergían a rodearla,
Ayúdame a encontrar mi camino,
O yacerá perdida en el olvido . . . . .
Y mi alma se encontraba sola en el olvido,
Lamentándose sola en su agonía,
Hospedada en un tugurio de una mala muerte,
Rodeada de dolores y un maldito sufrimiento,
Del cual no se escapaba, no corría y ni se espantaba,
Solamente mi miraba,
A un costado de mi vida,
Llenando un bote de desgracias,
Y pidiendo una limosna para este pobre tonto,
Que no encontraba su guarida ante esa toda su melancolía,
Que lo agobiaba en sus cadenas que cargaba no hace más de un año aun no lo recuerdo,
Pero se notaba mi cansancio,
El que derramaba en mis espaldas,
Y mi alma sola en su agonía, buscando un cuerpo con una valentía,
De enfrentar el día, la noche y la valía de un nuevo día,
Abofeteándome a mi terca y sucia vida,
Que yace sin sentido y sin guía,
Con más de una lagrima en mis ojos,
Que comenzaba ya a encarnarse y aferrarse a mis cadenas,
Procreando una catarata que deseaba ya quitar mi vista,
Yo sin mi mirada,
Y mi alma sola divagando por mis varias tonterías.
Ven ayúdame a encontrar la luz de un nuevo día,
Ayúdame a encontrarte en lo perdido,
Y abre ya las puertas de mi cuerpo,
Y deja entrar mi alma por ese mi recuerdo.
Dios perdóname la vida,
Puesto que no se lo que estoy haciendo,
Solo llevate mi alma,
Que ella sufre por mi culpa,
Soporta tempestades y diluvios,
Y todo por mi triste vida,
Dame una nueva vida, que me llene de dulzura y esperanza,
Y que cargue con mi alma, no sola pero si contenta,
Como nunca había pasado,
Perdóname la vida, o al menos ya no se si quiera yo vivirla,
Pero llevate a mi alma, sola en su agonía que le provoco en mi estadía,
Y que va desapareciendo, puesto ya le da lastima verme a su costado,
Como mi cuerpo no hace nada por su propia cuenta,
Y se encuentra ya vestida de las sombras que emergían a rodearla,
Ayúdame a encontrar mi camino,
O yacerá perdida en el olvido . . . . .