jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
me digo, no seas pendejo
hay otras mujeres, no te claves con aurora
además eres demasiado viejo para ella
tienes ya principios de artritis y dos vértebras colapsadas
eres alcohólico y sólo piensas en el sexo
¿por qué le jodes la vida a esa niña?
¿qué necesidad tiene la pobre aurorita
de amargarse antes de tiempo?
¿por qué no te buscas otra y la dejas en paz?
simplemente mira a tu alrededor
por ejemplo, la tipa que despacha en la gasolinera
sí, esa que ayer te preguntó si le medía el nivel de aceite al carro
y que se rió como una puta cuando tú le dijiste
que a ti lo que de verdad se te antojaba
era medirle el nivel de aceite a ella
a esa deberías caerle, cabrón
la próxima vez que cargues gasolina le preguntas
qué día tiene libre y la invitas a tomar
seguro acepta
se le ve lo puta por todos lados
sabrá dios cuántas vergas habrá chupado
con esa boca grande tan presta a la sonrisa que tiene
y de culo todavía aguanta
y más si te la coges borracho
qué importa si después te vomitas al acordarte
al fin de lo que se trata es de olvidar a aurorita
y para olvidar a una mujer sólo existe una receta:
coger con otra
coger con otras veinte o treinta o doscientos
llenarte el cerebro con la visión de otros coños
hasta borrar la del coño que te rompió el corazón
comérselo a otras
mordisquear otros clítoris
degustar otras aguas
olvidar por ósmosis vaginal a través de la lengua
adiós aurora
adiós precioso coñito de niña triste
quédate con tu rajita perfumada que tanto me escatimabas
guarda tu pequeña cosita húmeda para ese príncipe azul
que pronto llegará a tu vida en su caballo blanco
y te llevará al castillo encantado al fondo del valle
por un sendero lleno de mariposas y rododendros
-por fin pude escribir esa puta palabra en un poema-
a la luz dorada de un mágico atardecer
mirándote a los ojos tiernamente mientras te recita
un poema de neruda con lágrimas en los ojos
si te sale puto pregunta por mí en la gasolinera
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