Deja que el sol calcine mis ojos.
Que borre tu imagen de ellos y solo
deje una cicatriz en mi alma. Mirarte
nunca más y decir que lo nuestro fue
una utopía borrosa por creer en el
amor verdadero. Fue aquella sonrisa
que la ola al besar la orilla se llevo.
Déjame aquí que el calor infernal,
Que funda mi corazón en la arena,
que el viento se lleve los vestigios.
Que la soledad esparza mis cenizas
en el fondo carmesí de la primavera.
Llevare mi corazón lleno de añoranzas
a recorrer el cielo, Si en este triste transitar
una estrella me envuelva en su regazo.