Susana del Rosal
Poeta que considera el portal su segunda casa
Señora...hoy estoy triste...hoy se murió un bebito,
se murió en una caja sin abrigo y sin sol,
se quejaba de angustia, tenía roto el hocico,
el pobre pequeñito ha muerto de dolor.
Agarrado del rabo lo conduje a su entierro
y en la sombra del ficus sepultado quedó,
nadie lloró su muerte porque a nadie hacía falta,
sigue girando el mundo porque nada pasó.
Que no se vuelvan ángeles los animales niños,
que nadie cante un gloria ni rece una oración,
y que sigan trinando en el árbol los pájaros.
Es un rabipelado tan sólo el que murió.
No sé si entendería, pero tuve que hacerlo,
porque estaba tan quieto, tan huérfano de amor,
que fuí a llevarle un poco de llanto y de consuelo
hasta la tierra fría donde puse la flor.
se murió en una caja sin abrigo y sin sol,
se quejaba de angustia, tenía roto el hocico,
el pobre pequeñito ha muerto de dolor.
Agarrado del rabo lo conduje a su entierro
y en la sombra del ficus sepultado quedó,
nadie lloró su muerte porque a nadie hacía falta,
sigue girando el mundo porque nada pasó.
Que no se vuelvan ángeles los animales niños,
que nadie cante un gloria ni rece una oración,
y que sigan trinando en el árbol los pájaros.
Es un rabipelado tan sólo el que murió.
No sé si entendería, pero tuve que hacerlo,
porque estaba tan quieto, tan huérfano de amor,
que fuí a llevarle un poco de llanto y de consuelo
hasta la tierra fría donde puse la flor.
Última edición:
::