Tus ojos juegan con el verde olivo,
con la simiente y con la sementera;
desenvueven su luz en la pradera
despertando un crepusculo cautivo.
En ellos se condensa la palmera,
el bosque con sus glaucos vejetales;
la marina ansiedad de un mar de sales
y la esmeralda con su luz artera.
El pensamiento en secreta audacia
simula ser el dueño de tu gracia...
Iluso corazon que el sueño borda!
Y en narcosis letal de anacoreta
el triste soñador se vuelve poeta
y el cantaro del verso se desborda!
con la simiente y con la sementera;
desenvueven su luz en la pradera
despertando un crepusculo cautivo.
En ellos se condensa la palmera,
el bosque con sus glaucos vejetales;
la marina ansiedad de un mar de sales
y la esmeralda con su luz artera.
El pensamiento en secreta audacia
simula ser el dueño de tu gracia...
Iluso corazon que el sueño borda!
Y en narcosis letal de anacoreta
el triste soñador se vuelve poeta
y el cantaro del verso se desborda!