Qué puedo decirte
jugando juegos de amor
que restan verdad de mi piel.
La libertad también apresa
dispersa límites creíbles
enmohece el andar.
Cuando los ojos se ponen tristes
el aire
de pesado va cayendo
y por la mitad de ningún espacio
las miradas logran cruzar esbeltas
y se cansan
y meditan por demás
y recurren a la única paz
la de no ser.
Qué puedo decirte
jugando estos juegos
que me dejan sin piel.