Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Que se quede el universo sin estrellas
Tan radiante y suficiente,
la novia andante y repelente
se divisa en el blanco puente;
al llegar los asistentes,
que se visten de pudientes,
hay entente tan brillante,
que la niñata va delante
con el morbo entre los dientes.
Y en el oriente
que más encante,
lo arcinboldo sea dicente
del monigote que es arbotante.
Por un currante
que va de negro apabullante,
se prega un rezo que no se siente
ni en las goteras de Pedro liante.
Que se quede el universo sin estrellas,
verás un cielo diferente;
que recorras con decoro el ancho mar,
de otoño vestirás toda elegante,
y en la luz que puedas ver, si alguna es seda,
volverás al resplandor que ya destella
y que nunca tú pudiste disfrazar.
Que los cielos se oscurezcan,
y nos canten corazones por odiosos,
melodías impactantes de pudores,
que de amores procelosos,
por sus celos te merezcan
en el sable vil de los rumores.
Yo en la noche me sabré libre de ellas,
no veré ni aquella espada de Orión,
ni algún sol en la Pléyades beldades
que recorren su confín de eternidades,
ni una Luna que contigo se marchó.
Impaciente me quedé la noche entera,
y al pasar la media hora oscureció;
nada siento en mis adentros, nada queda,
el amor que tanto amaba se murió.