Alberto Amaris
Poeta que considera el portal su segunda casa
Que sea el cielo que toque
Y el mar en su espesura
te acaricie en su torrente
que sea el viento que te llame
y el canto de las aves
te adormezcan sutilmente
que sea el verde de este césped
que persiga tu camino
y el lucero en la madrugada
ilumine tu destino
que sea mi sombra que te siga
y los destellos de la luna
se eclipsen en tu vida
que sean los salmos que te recen
sean mis ojos que te miren
sean mis labios que te besen
Y el mar en su espesura
te acaricie en su torrente
que sea el viento que te llame
y el canto de las aves
te adormezcan sutilmente
que sea el verde de este césped
que persiga tu camino
y el lucero en la madrugada
ilumine tu destino
que sea mi sombra que te siga
y los destellos de la luna
se eclipsen en tu vida
que sean los salmos que te recen
sean mis ojos que te miren
sean mis labios que te besen