Évano
Libre, sin dioses.
Sea la sal postrada por siempre en tus ojos
y se torne perla negra en tus pupilas de gárgola maldita.
Sea piedra marmórea tu alma hasta el confín de la nada
y que deambules por la noche lúgubre del desamor infinito.
Se hagan tus garras alfileres de odio
y tus alas vuelen a los abismos del cielo
para que puedas contemplar el reino perdido,
para que palpes el Todo desde un abajo inaccesible,
desde una sima de sombras eternas
donde el frío titile en tu esqueleto de hierro.
Sean estas las campanas de la catedral de tu mundo.
Sea la muerte en vida la que reine en tus días.
Seas Gárgola pétrea mirando la felicidad de la tierra
con la desesperanza de no poder hacer nada.
Mientras, yo me aferraré a la luz del universo de amor,
y de vez en cuando miraré tu cuerpo de piedra solitaria.
Miraré arriba, justo donde empieza la eternidad de los demás.
y se torne perla negra en tus pupilas de gárgola maldita.
Sea piedra marmórea tu alma hasta el confín de la nada
y que deambules por la noche lúgubre del desamor infinito.
Se hagan tus garras alfileres de odio
y tus alas vuelen a los abismos del cielo
para que puedas contemplar el reino perdido,
para que palpes el Todo desde un abajo inaccesible,
desde una sima de sombras eternas
donde el frío titile en tu esqueleto de hierro.
Sean estas las campanas de la catedral de tu mundo.
Sea la muerte en vida la que reine en tus días.
Seas Gárgola pétrea mirando la felicidad de la tierra
con la desesperanza de no poder hacer nada.
Mientras, yo me aferraré a la luz del universo de amor,
y de vez en cuando miraré tu cuerpo de piedra solitaria.
Miraré arriba, justo donde empieza la eternidad de los demás.
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