Furia sana, almidonando sueños.
Sombras
abalanzándose, sobre el destello de tus ojos.
Sentí el camino distinto
no recto, no visible... decisivo.
La mudez de las palabras imponía respeto
la mente anulada, no entendía al amor
y corría contento, el corazón liberado
mío, aún.
El abismo presente
interrumpiendo las sonrisas de mis sábanas.
Sentí...
que todo yo era de aire
según súbitos antojos, antojos...
de una almohada, más que almohada.
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