¿Que si pienso en ti?

ríomar

Poeta recién llegado
Pregúntale a mi almohada y también a la cama, la humedad de mis sueños cuando en ti pienso.

Y al levantarme cada mañana, y ver mi rostro frente al espejo, el reflejo de tus ojos están en él.

Sentada en la mesa con una taza de té, me inspiro en lo que ahora escribiré, y sin poder evitarlo

entras al pensamiento y ya estas en mis manos, llevando la pluma sobre el papel.

Al terminar de escribir me dispongo a salir. En el sendero a la montaña, me acompañas cada mañana, una corriente de agua clara, corre por la pendiente, calmando mi sed, de los besos de ayer.


Entre helechos y neblina, caen las hojas secas, jugando con el viento, al igual que tus manos, lo hacían con mi cuerpo, y aun las siento.



Ahora dime, ¿tu piensas en mi?
 
Sentada en la mesa con una taza de té, me inspiro en lo que ahora escribiré, y sin poder evitarlo
La gran mayoría de veces el aroma del café en la tarde, un recuerdo en el alma, pues nos motiva, se puede decir que nos obliga a escribir, es inevitable... me ha gustado. Saludos Sancruxxx.
 
Hermosura de poema querida ríomar,
la nostalgia resplandece en cada verso.

Pregúntale a mi almohada y también a la cama, la humedad de mis sueños cuando en ti pienso.

Y al levantarme cada mañana, y ver mi rostro frente al espejo, el reflejo de tus ojos están en él.

Sentada en la mesa con una taza de té, me inspiro en lo que ahora escribiré, y sin poder evitarlo

entras al pensamiento y ya estas en mis manos, llevando la pluma sobre el papel.

Al terminar de escribir me dispongo a salir. En el sendero a la montaña, me acompañas cada mañana, una corriente de agua clara, corre por la pendiente, calmando mi sed, de los besos de ayer.


Entre helechos y neblina, caen las hojas secas, jugando con el viento, al igual que tus manos, lo hacían con mi cuerpo, y aun las siento.



Ahora dime, ¿tu piensas en mi?
 
Pregúntale a mi almohada y también a la cama, la humedad de mis sueños cuando en ti pienso.

Y al levantarme cada mañana, y ver mi rostro frente al espejo, el reflejo de tus ojos están en él.

Sentada en la mesa con una taza de té, me inspiro en lo que ahora escribiré, y sin poder evitarlo

entras al pensamiento y ya estas en mis manos, llevando la pluma sobre el papel.

Al terminar de escribir me dispongo a salir. En el sendero a la montaña, me acompañas cada mañana, una corriente de agua clara, corre por la pendiente, calmando mi sed, de los besos de ayer.


Entre helechos y neblina, caen las hojas secas, jugando con el viento, al igual que tus manos, lo hacían con mi cuerpo, y aun las siento.



Ahora dime, ¿tu piensas en mi?
Precioso poema dueño de una sensibilidad y un romanticismo que me cautivan y enamoran. Muy bello amiga Riomar. Un abrazo. Paco.
 
Toda una historia resumida bellamente en la eternidad de un recuerdo.
Muy buen escrito mis respetos.
Saludos.
 

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