ríomar
Poeta recién llegado
Pregúntale a mi almohada y también a la cama, la humedad de mis sueños cuando en ti pienso.
Y al levantarme cada mañana, y ver mi rostro frente al espejo, el reflejo de tus ojos están en él.
Sentada en la mesa con una taza de té, me inspiro en lo que ahora escribiré, y sin poder evitarlo
entras al pensamiento y ya estas en mis manos, llevando la pluma sobre el papel.
Al terminar de escribir me dispongo a salir. En el sendero a la montaña, me acompañas cada mañana, una corriente de agua clara, corre por la pendiente, calmando mi sed, de los besos de ayer.
Entre helechos y neblina, caen las hojas secas, jugando con el viento, al igual que tus manos, lo hacían con mi cuerpo, y aun las siento.
Ahora dime, ¿tu piensas en mi?
Y al levantarme cada mañana, y ver mi rostro frente al espejo, el reflejo de tus ojos están en él.
Sentada en la mesa con una taza de té, me inspiro en lo que ahora escribiré, y sin poder evitarlo
entras al pensamiento y ya estas en mis manos, llevando la pluma sobre el papel.
Al terminar de escribir me dispongo a salir. En el sendero a la montaña, me acompañas cada mañana, una corriente de agua clara, corre por la pendiente, calmando mi sed, de los besos de ayer.
Entre helechos y neblina, caen las hojas secas, jugando con el viento, al igual que tus manos, lo hacían con mi cuerpo, y aun las siento.
Ahora dime, ¿tu piensas en mi?