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Que sí, que eso.

El mentiroso

Poeta recién llegado
La normalidad
¡Jodida normalidad!
Esa torpe arma de doble filo que se clava en los estómagos
De los que anhelan suspirar sobre el mar del norte
Esa raíz que los muertos y las estatuas quebradas echan cien mil años después
De que su niñez se desvaneciera en algún tren de medianoche
Para el deleite de las ranas de cloaca siempre con la boca abierta

Ay, la normalidad
¿Qué decir que no sepan las latas amontonadas en las esquinas
Las almohadas despellejadas
Y las ratas extremadamente deshilachadas?
¡Es por todos sabido!
Es el fin propio y el principio en si
Es el miedo también, y el medio, porque no
Todos lo aspiran y a la vez se lo niegan es el pan podrido que una muchedumbre mordisquea
Eón tras eón
De tan desgastada ya no tiene ningún aspecto en concreto
De hecho si buscas una definición en el diccionario, esta se escabullirá
O dirá que está de vacaciones, pero desde luego
No podrás sacar nada en limpio más allá de las cinco de la madrugada

Si antes, insistes con Johnnie Walker como compañero y guía, quizás algo podrás saber
Cuando los oficinistas lleguen y abran sus maletines
Se desabrochen la corbata
Y los reptiles babosos salgan de debajo de sus camisas
Para reunir a putas de cinco euros la mamada
Así pues, pregúntales y mientras se corren
Te afirmarán que la normalidad no existe
Que son los padres
Y se reirán dejándote con cara de gilipollas
Sin entender nada
Sin saber nada
Para echarte a la calle a patadas y reincorporarte al juego
Que sobrevive sin que tú hagas nada y que te es totalmente indiferente
Pero radicalmente necesario ¡curiosa paradoja!

Entonces te sentarás en un banco
Servicio de vivienda gratuito
Y al primer vagabundo que te honre
Le aburrirás con largas y expertas historias
De tus interminables investigaciones
Clarividentes y precisas
Como elefantes sin orejas de la sabana
Maravillosas pero extrañas
Como el último rayo de sol del último día de invierno
Y él ni te escuchará
Asentirá con la cabeza
Mientras su boca come maquinalmente un bocadillo de niño humano
Y sus piernas se caen a trozos
Por la gangrena congénita de la sociedad capitalista
(son solidarias, así son desde que lo son)
Y tus palabras se pierden en la noche
Ascendiendo sin forma ante la mirada atónita de unas estrellas
Que de tan lejanas son sorpresivas y sorprendentes

Y nada cambiará, realmente
La consciencia es casi tan inútil como la consciencia
Solo que más cruel, ahí la diferencia,
Y Fe sufre una transformación básica
E Incertidumbre se convierte en reina y señora
Digna sucesora de Dios, digna discípula de Caos
Para guiar tus pasos y confundir tu mente y pensamiento
Para en la encrucijada siempre putearte
Y que bien lo hace, ya lo descubrirás
Es una maravilla lo que desconcierta ¡que arte!

Y ya por resumir, que se hace tarde,
La verdad es que no sé nada de lo que he dicho
Solo me he dejado llevar unos momentos
Lo necesitaba y maravilloso, maravillosa la bóveda de mal aliento
Con la que los frutos secos me acompañan este día
¿Qué te decía?
Ah, sí, la normalidad
Esa traidora
Allá tú, tu no sabrás lo que haces tan bien (o mejor)
Que yo
Y mis consejos son basura resbaladiza y estúpida
Que yo mismo ignoro por costumbre
¡No seré yo quien obligue a nadie!
Muere como yo muero
Y tendrás mi aprobación
 
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