jorgeaa
Poeta recién llegado
¿Qué te han hecho paisano?
Que tu rostro no es el de aquel patojo escuelero
que soñaba con el futból.
Fuiste por el sueño americano
pero tus relatos datan de pesadillas
del ocaso al amanecer.
¿Qué te han hecho paisano?
Que tu viveza de quetzal la ha devorado un águila calva
de lengua venenosa, garras afiladas
y memoria efímera.
¿Qué te han hecho paisano?
Que al evocar tierras extrañas
de tus ojos brotan las amargas aguas de dolor
que debiste atravesar.
¿Qué te han hecho paisano?
Te fuiste como un gato silencioso,
con la inocencia de un niño y el alma de un guerrero,
confiando en el Dios que fuiste olvidando
a través de los años,
a pesar de haberte cuidado.
¿Qué te han hecho paisano?
Regresaste siendo un león alado;
la ilusión una quimera,
tus emociones,
una caja de pandora;
pero aquel guerrero inocente
que partió una lluviosa noche de mayo;
a ese hombre lo alimentaste y fortaleciste,
para crear lo que eres hoy.
¿Qué te han hecho paisano?
Que acudiste a los lobos salvajes,
cuando los pitbulls americanos
te rechazaron,
o cuando tu amo te quiso domesticar,
encadenando tus sueños,
tus ilusiones
y tu libre andar.
¿Qué te han hecho paisano?
Pintarrajeaste tu rubor carmesí
de guacamaya tropical
con luces de neon
y disfrazaste tu vergüenza
con barras y estrellas,
aferrándote a mentiras esperanzadoras
del águila calva
y a pesar de todo
nunca dejaste de ser
un extranjero.
¿Qué te han hecho paisano?
Que de costa a costa,
de Los Ángeles a Miami,
de frío a calor,
de Chicago hasta Austin,
arrastráste la humillación
de ser latino.
Marchitaron tus raíces
con amargura y discriminación
y tu opción fue convertirte
en aquello de lo que te fuiste huyendo.
¿Qué te han hecho paisano?
¿Hasta dónde te han empujado
las circunstancias?
Tienes antecedentes
desde California hasta Illinois,
pero una tarde de septiembre
te capturaron en Pensylvannia
vendiendo que sé yo a saber quien.
Y no te juzgo por eso compatriota,
juzgo a aquellos
que te ofrecieron Disneylandia
y te refundieron en un agujero oscuro
de cuyo nombre prefieres dispensar
pero nunca podrás olvidar.
Y hoy me enorgullece dedicarte este poema,
guerrero Ko'woj.
Sobreviviente del chauvinismo
y la xenofobia.
Utópico y soñador.
Latino, amigo, hermano,
compatriota,
paisano...
Jorge Aguilar Amado
Que tu rostro no es el de aquel patojo escuelero
que soñaba con el futból.
Fuiste por el sueño americano
pero tus relatos datan de pesadillas
del ocaso al amanecer.
¿Qué te han hecho paisano?
Que tu viveza de quetzal la ha devorado un águila calva
de lengua venenosa, garras afiladas
y memoria efímera.
¿Qué te han hecho paisano?
Que al evocar tierras extrañas
de tus ojos brotan las amargas aguas de dolor
que debiste atravesar.
¿Qué te han hecho paisano?
Te fuiste como un gato silencioso,
con la inocencia de un niño y el alma de un guerrero,
confiando en el Dios que fuiste olvidando
a través de los años,
a pesar de haberte cuidado.
¿Qué te han hecho paisano?
Regresaste siendo un león alado;
la ilusión una quimera,
tus emociones,
una caja de pandora;
pero aquel guerrero inocente
que partió una lluviosa noche de mayo;
a ese hombre lo alimentaste y fortaleciste,
para crear lo que eres hoy.
¿Qué te han hecho paisano?
Que acudiste a los lobos salvajes,
cuando los pitbulls americanos
te rechazaron,
o cuando tu amo te quiso domesticar,
encadenando tus sueños,
tus ilusiones
y tu libre andar.
¿Qué te han hecho paisano?
Pintarrajeaste tu rubor carmesí
de guacamaya tropical
con luces de neon
y disfrazaste tu vergüenza
con barras y estrellas,
aferrándote a mentiras esperanzadoras
del águila calva
y a pesar de todo
nunca dejaste de ser
un extranjero.
¿Qué te han hecho paisano?
Que de costa a costa,
de Los Ángeles a Miami,
de frío a calor,
de Chicago hasta Austin,
arrastráste la humillación
de ser latino.
Marchitaron tus raíces
con amargura y discriminación
y tu opción fue convertirte
en aquello de lo que te fuiste huyendo.
¿Qué te han hecho paisano?
¿Hasta dónde te han empujado
las circunstancias?
Tienes antecedentes
desde California hasta Illinois,
pero una tarde de septiembre
te capturaron en Pensylvannia
vendiendo que sé yo a saber quien.
Y no te juzgo por eso compatriota,
juzgo a aquellos
que te ofrecieron Disneylandia
y te refundieron en un agujero oscuro
de cuyo nombre prefieres dispensar
pero nunca podrás olvidar.
Y hoy me enorgullece dedicarte este poema,
guerrero Ko'woj.
Sobreviviente del chauvinismo
y la xenofobia.
Utópico y soñador.
Latino, amigo, hermano,
compatriota,
paisano...
Jorge Aguilar Amado
Última edición: