JBR
Poeta que considera el portal su segunda casa
Que tonto fui cuando te amaba,
porque por culpa tuya,
deje todo lo que yo quería,
voltee mi rostro a mis amigos,
y también a mi familia,
querías que solo fuera tuyo,
y por eso me deje llevar,
por ti.
Ahoy que ya no estas,
y que me doy cuenta de todo,
descubrir la verdad
que solo vivía en un engaño,
destroza mi alma,
y siento que en mi propia sangre
de coraje me ahogo.
Que tonto fui cuando te amaba,
porque como un perro fiel
te seguía a donde fueras,
cumplí todos los deseos
que tu querías,
y puse tu foto en un pedestal,
como la reina que eras tu.
Que arrepentido estoy,
de todo el daño que cause,
porque yo sin saber
tu te burlabas de mi querer,
y a mis espaldas te reías,
cuando me olvidaba
de mi propia familia.
Pero ya, ahora soy otro,
pude librarme de tu esclavitud,
esa esclavitud de locura por ti,
que aprisionaba mis sentidos,
perdido en el abismo negro
de tu falso amor.
Que tonto fui,
nunca debí de amarte así,
con la tonta pasión como te ame,
porque grande fue mi error,
de haber creído en tus besos,
y en tu frió corazón,
que me hicieron perder casi la vida,
perdido en el callejón de tus besos
sin salida.
porque por culpa tuya,
deje todo lo que yo quería,
voltee mi rostro a mis amigos,
y también a mi familia,
querías que solo fuera tuyo,
y por eso me deje llevar,
por ti.
Ahoy que ya no estas,
y que me doy cuenta de todo,
descubrir la verdad
que solo vivía en un engaño,
destroza mi alma,
y siento que en mi propia sangre
de coraje me ahogo.
Que tonto fui cuando te amaba,
porque como un perro fiel
te seguía a donde fueras,
cumplí todos los deseos
que tu querías,
y puse tu foto en un pedestal,
como la reina que eras tu.
Que arrepentido estoy,
de todo el daño que cause,
porque yo sin saber
tu te burlabas de mi querer,
y a mis espaldas te reías,
cuando me olvidaba
de mi propia familia.
Pero ya, ahora soy otro,
pude librarme de tu esclavitud,
esa esclavitud de locura por ti,
que aprisionaba mis sentidos,
perdido en el abismo negro
de tu falso amor.
Que tonto fui,
nunca debí de amarte así,
con la tonta pasión como te ame,
porque grande fue mi error,
de haber creído en tus besos,
y en tu frió corazón,
que me hicieron perder casi la vida,
perdido en el callejón de tus besos
sin salida.