Cuando a mí llegaste un día
con dulce talento enamorado
sentí un suave frescor bendito
como de las norias del cielo
que a lo perfecto dan de beber.
Me creí la ninfa primaveral
y las blancas mariposas nuestro
enlace anunciaban nupcial
¡Cuánto apena que no posan ya
en tus labios al pasar!
Un miedo inmenso me hiciste sentir
con tu fría conducta repentina
que lastima mi amor embebido,
yo no creo que seas capaz
de negar esta flor a la vida
que endulza tan bien tus palabras
y me hacen mujer plena y melosa.
Volverá la ninfa madrina
a posar en tu boca _y a libar,
y así nuestra boda anunciar.