Gabriel
Poeta fiel al portal
Quédate aquí,
evitando disimular tu rostro de brisa
que cercena cada una de mis tristezas,
y que calma tiernamente
el vasto territorio de mis ausencias…
Yo,
que tome por asalto tus días precavidos
para asociarte en el intento del abrazo,
aun en el riesgo del fracaso desprevenido,
o en las cicatrices que deja la desilusión…
Sin embargo estás,
en donde necesaria te siento cada día,
inesperadamente presente en el camino del regreso,
cargando con tus otoños, y los míos,
e inventando esta bella alegría al entregarnos…
Quédate aquí,
y no pienses que es ruego, o suplica,
sino sencillamente, el boceto indefenso
de este cuerpo con su alma,
que te deletrea en nombre cuando estas ausente…
Vos,
que desdeñaste tus amplias y bellas alas,
resignando tu vuelo de invisibles horizontes
para caminar juntos, pariendo senderos,
sin importar el destino que nos depara esta tentativa…
Entonces no dudes, y quédate aquí,
asumiendo la incertidumbre que nos ofrece otra mañana,
investigando amaneceres huérfanos de nuestra presencia,
o indagando soledades despechadas del recuerdo
que tomados de las manos, nos lleven a eternidades…
evitando disimular tu rostro de brisa
que cercena cada una de mis tristezas,
y que calma tiernamente
el vasto territorio de mis ausencias…
Yo,
que tome por asalto tus días precavidos
para asociarte en el intento del abrazo,
aun en el riesgo del fracaso desprevenido,
o en las cicatrices que deja la desilusión…
Sin embargo estás,
en donde necesaria te siento cada día,
inesperadamente presente en el camino del regreso,
cargando con tus otoños, y los míos,
e inventando esta bella alegría al entregarnos…
Quédate aquí,
y no pienses que es ruego, o suplica,
sino sencillamente, el boceto indefenso
de este cuerpo con su alma,
que te deletrea en nombre cuando estas ausente…
Vos,
que desdeñaste tus amplias y bellas alas,
resignando tu vuelo de invisibles horizontes
para caminar juntos, pariendo senderos,
sin importar el destino que nos depara esta tentativa…
Entonces no dudes, y quédate aquí,
asumiendo la incertidumbre que nos ofrece otra mañana,
investigando amaneceres huérfanos de nuestra presencia,
o indagando soledades despechadas del recuerdo
que tomados de las manos, nos lleven a eternidades…
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