Javier B
Poeta fiel al portal
Se nos muere el amor en este oscuro cielo,
yo tan lleno de años, tú tan llena de miedos,
inquieta mariposa, te posas en mis dedos,
quisiera acariciarte antes que alces el vuelo.
Regálame tus sueños para hacerlos milagro,
regálame los miedos que hacen temblar tu vida,
yo curaré el dolor que te causó esta herida
y guardaré los besos que a tu boca consagro.
No te rindas amor, que están mis madrugadas
ansiosas de saber si tu estarás en ellas
para beberlas juntos bajo un manto de estrellas,
celestinas de amor, discretas, desveladas.
Frágil beso fugaz, tembloroso latido,
si debemos partir ¿qué será de tus sueños?
¿quién beberá la luz de esos ojos risueños?
¿qué senda alumbrarás de un sol desfallecido?
¿Quien llenará de luz la noche que me envuelve?
¿qué canto cubrirá las cargas de los años
que caigan sin cesar sobre mis desengaños,
y claudique mi voz cuando susurre : "vuelve"?
Si te ha cegado el sol mas allá de mi sombra,
si te sedujo el viento en esas tardes mustias,
deja al menos tu adiós al pie de mis angustias
para unirlo al clamor del verso que te nombra.
No tengas miedo ¡ven! tu ala de terciopelo
acaricia mi alma; me estremece por dentro,
y mi verso te llama cuando sale a tu encuentro:
"quédate mariposa... no levantes tu vuelo."
- Javier
yo tan lleno de años, tú tan llena de miedos,
inquieta mariposa, te posas en mis dedos,
quisiera acariciarte antes que alces el vuelo.
Regálame tus sueños para hacerlos milagro,
regálame los miedos que hacen temblar tu vida,
yo curaré el dolor que te causó esta herida
y guardaré los besos que a tu boca consagro.
No te rindas amor, que están mis madrugadas
ansiosas de saber si tu estarás en ellas
para beberlas juntos bajo un manto de estrellas,
celestinas de amor, discretas, desveladas.
Frágil beso fugaz, tembloroso latido,
si debemos partir ¿qué será de tus sueños?
¿quién beberá la luz de esos ojos risueños?
¿qué senda alumbrarás de un sol desfallecido?
¿Quien llenará de luz la noche que me envuelve?
¿qué canto cubrirá las cargas de los años
que caigan sin cesar sobre mis desengaños,
y claudique mi voz cuando susurre : "vuelve"?
Si te ha cegado el sol mas allá de mi sombra,
si te sedujo el viento en esas tardes mustias,
deja al menos tu adiós al pie de mis angustias
para unirlo al clamor del verso que te nombra.
No tengas miedo ¡ven! tu ala de terciopelo
acaricia mi alma; me estremece por dentro,
y mi verso te llama cuando sale a tu encuentro:
"quédate mariposa... no levantes tu vuelo."
- Javier
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