Jose Andrea Kastronovo
Poeta que considera el portal su segunda casa
No quiero que te vayas, quédate conmigo,
te invito a mirar esta noche la pálida luna,
haremos después una fiesta en tu ombligo,
amémonos, refugiados en la blanca espuma.
Quédate, y pon tu mano en medio de mi pecho,
comprueba de todas las formas cuánto yo te amo,
deja que miren tus ojos, lo feliz que me has hecho,
y que sólo por amor, siempre me quedaré a tu lado.
Quédate y cuenta uno por uno mis latidos,
te reto a que encuentres uno que no sea tuyo,
a que compruebes, todo lo que por ti he sufrido,
no me dejes, dále motivos a esta vida sin rumbo.
Quédate, ya no me castigues con tu ausencia,
no quiero te alejes, pues sin ti, yo moriría,
mi corazón no puede latir sin tu presencia,
y yo, ya no quiero vivir esta dolorosa agonía.
te invito a mirar esta noche la pálida luna,
haremos después una fiesta en tu ombligo,
amémonos, refugiados en la blanca espuma.
Quédate, y pon tu mano en medio de mi pecho,
comprueba de todas las formas cuánto yo te amo,
deja que miren tus ojos, lo feliz que me has hecho,
y que sólo por amor, siempre me quedaré a tu lado.
Quédate y cuenta uno por uno mis latidos,
te reto a que encuentres uno que no sea tuyo,
a que compruebes, todo lo que por ti he sufrido,
no me dejes, dále motivos a esta vida sin rumbo.
Quédate, ya no me castigues con tu ausencia,
no quiero te alejes, pues sin ti, yo moriría,
mi corazón no puede latir sin tu presencia,
y yo, ya no quiero vivir esta dolorosa agonía.