Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Nos besamos tan despacio que tu lengua
se enreda con la mía poniendo disciplina,
vienes con la risa puesta
sabiendo que tus labios me dominan.
Tus manos como dos armas asesinas
van bajando lentamente por mi cuerpo,
al tanto que el botón de mi camisa
me susurra al oído diez salmos indiscretos.
En la siguiente escena me dejas besar tu cuello
y hacer una maratón con mis dedos en tu espalda
casi puedo sentir tu falda
pidiendo campo para desaparecer primero.
Me miras y adivino lo que quieres
sin la vil necesidad de que lo digas,
en la siguiente escena te desnudo
y nos quemamos como el sol de mediodía.
Casi puedo tocar el cielo junto a tu boca,
la gloria entre tus pechos que me dan vida,
alargas mi cuerpo sin que pasen las horas
y yo me quedo sin aire, saboreando tus delicias.
Huyen los libros de religión cuando te miro
y aparecen las revistas para adultos,
con la forma de tu cuerpo femenino
como portada de todos mis asuntos.
Como en toda historia lo más importante es el cierre,
aquí cierro confirmando que te pertenezco,
y que desde ya quedó pendiente
que me quede para siempre entre tu cuerpo.
se enreda con la mía poniendo disciplina,
vienes con la risa puesta
sabiendo que tus labios me dominan.
Tus manos como dos armas asesinas
van bajando lentamente por mi cuerpo,
al tanto que el botón de mi camisa
me susurra al oído diez salmos indiscretos.
En la siguiente escena me dejas besar tu cuello
y hacer una maratón con mis dedos en tu espalda
casi puedo sentir tu falda
pidiendo campo para desaparecer primero.
Me miras y adivino lo que quieres
sin la vil necesidad de que lo digas,
en la siguiente escena te desnudo
y nos quemamos como el sol de mediodía.
Casi puedo tocar el cielo junto a tu boca,
la gloria entre tus pechos que me dan vida,
alargas mi cuerpo sin que pasen las horas
y yo me quedo sin aire, saboreando tus delicias.
Huyen los libros de religión cuando te miro
y aparecen las revistas para adultos,
con la forma de tu cuerpo femenino
como portada de todos mis asuntos.
Como en toda historia lo más importante es el cierre,
aquí cierro confirmando que te pertenezco,
y que desde ya quedó pendiente
que me quede para siempre entre tu cuerpo.