Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
¡Shh calla vieja amiga!
Abre pues mis venas,
con el filo de la navaja,
si eso es lo que deseas,
entre las últimas horas de otoño,
con el silencio entrelazado,
en las argollas de un tiempo...
Destempla el dolor,
que nada es ya...
vertiendo en una copa,
dos litros...
cerrando mis ojos...
¿Lágrimas? ¿Para qué?
si finalmente ¿Importa?...
cuando hojas caen,
cielo rojizo... alma cobriza...
Nieve y refugio,
que queden señaladas,
no en mi tumba,
si al cabo nadie vendrá,
solo la melancolía llorará,
por aquél que la amó...
Solo la tristeza,
vestirá de luto,
al ver morir a su discípulo,
que entregó en rosas su suplicio,
con el ánimo hundido,
entre ceguera y terquedad...
Aforrándome a un imposible,
que perdura entre las nieblas,
con ansias desesperadas,
de locura inusitada,
perdiendo el sendero...
Vístase de negro el cielo,
que aún la Luna se esconde,
que aún el Sol tiembla,
que hoy perdido en la llanura,
desangrado y olvidado...
Quedo....
L.V.
Abre pues mis venas,
con el filo de la navaja,
si eso es lo que deseas,
entre las últimas horas de otoño,
con el silencio entrelazado,
en las argollas de un tiempo...
Destempla el dolor,
que nada es ya...
vertiendo en una copa,
dos litros...
cerrando mis ojos...
¿Lágrimas? ¿Para qué?
si finalmente ¿Importa?...
cuando hojas caen,
cielo rojizo... alma cobriza...
Nieve y refugio,
que queden señaladas,
no en mi tumba,
si al cabo nadie vendrá,
solo la melancolía llorará,
por aquél que la amó...
Solo la tristeza,
vestirá de luto,
al ver morir a su discípulo,
que entregó en rosas su suplicio,
con el ánimo hundido,
entre ceguera y terquedad...
Aforrándome a un imposible,
que perdura entre las nieblas,
con ansias desesperadas,
de locura inusitada,
perdiendo el sendero...
Vístase de negro el cielo,
que aún la Luna se esconde,
que aún el Sol tiembla,
que hoy perdido en la llanura,
desangrado y olvidado...
Quedo....
L.V.