SorGalim
Poeta que considera el portal su segunda casa
QUEJA VENEZOLANA
Ahora
mientras escribo
improviso
y mientras improviso
lloro
¿cuántos lloran?
mientras escribo
improviso
y mientras improviso
lloro
¿cuántos lloran?
Con estos versos de quejas
mi queja sale de veras
porque en esta Venezuela
las quejas se vuelven viejas
por costumbres que se alejan.
Antes cuando despertabas
disponías café y te aseabas
para tomarlo caliente
con un chorrito de leche
y a tu oficio te marchabas.
Ahora cuando te levantas
ya no montas el café
porque no tienes con qué
engañar a tu garganta.
Hace tiempo que no cantas
mientras tu olfato disfruta
pues la leche y el azúcar
se esfumaron del mercado;
ya casi se te ha olvidado
que hasta el recuerdo te asusta.
Y entre quejas y lamentos
por tantas colas de gentes
ahora nadie es complaciente
ni se divierte con cuentos.
La nostalgia que yo siento
pensando en la democracia
que se transformó en desgracia,
y en escasez de productos,
es tan grande como el susto
de ver correr sangre rancia.
Una nueva modalidad rige
en varios puntos del Venezuela
-cuando llegan alimentos-
Luego de que la gente
garabatea
durante horas
gigantescas colas
-mientras disfrutan del sol pelado-
les escriben con marcador
de calidad indeleble
un número en la mano,
para que no puedan comprar nuevamente.
Este modernísimo procedimiento
impide que las personas
hagan otra cola
para comprar productos,
pues, depende del rubro
sólo pueden llevar uno o dos kilos
por persona.
Y, lo más pintarrajeante:
luego de haber realizado sus compras
le marcan, en su desespero,
con tinta perdurable
un dedo.
en varios puntos del Venezuela
-cuando llegan alimentos-
Luego de que la gente
garabatea
durante horas
gigantescas colas
-mientras disfrutan del sol pelado-
les escriben con marcador
de calidad indeleble
un número en la mano,
para que no puedan comprar nuevamente.
Este modernísimo procedimiento
impide que las personas
hagan otra cola
para comprar productos,
pues, depende del rubro
sólo pueden llevar uno o dos kilos
por persona.
Y, lo más pintarrajeante:
luego de haber realizado sus compras
le marcan, en su desespero,
con tinta perdurable
un dedo.
Por favor ¿Hay alguien que me pueda enviar
aunque sólo sean los iconos de la leche y el azúcar?
Los nuevos niños preguntan
si esas especies fueron alguna clase de dinosaurios.
©SorGalim
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